Cuando la tripa se enfada
Si por las mañanas la ropa te sienta a la perfección y con el paso del día los gases o la distensión abdominal te “obligan” a desabotonarte la falda, el pantalón o aflojar el cinturón, probablemente sufras de Síndrome de Intestino Irritable (SII), también conocido como colitis nerviosa.
Padecimiento crónico intermitente de origen aún desconocido, se sabe que afecta aproximadamente a un 22% de la población mundial, en una relación de 2.5 mujeres por 1 hombre. Los síntomas son variados y se presentan aislados o en conjunto. Dolor leve a moderado en el abdomen bajo, con algún tipo de disfunción en el movimiento intestinal que produce diarrea o estreñimiento, así como gases y distensión abdominal, y en ocasiones una sensación de evacuación incompleta. No suele durar más de dos horas ni presentarse durante el sueño.
Aunque en la mayoría de las personas los síntomas son leves, en otras disminuye su calidad de vida y su rendimiento laboral. Está considerada una de las causas más frecuentes de consulta al gastroenterólogo.
Algunos de los factores desencadenantes más comunes son los estados de tensión, ansiedad o depresión. El consumo de grasas, café, chocolate, algunas frutas y repollo es el más responsabilizado; sin embargo, muchas personas presentan intolerancia a otro tipo de alimentos.
Este padecimiento no produce cáncer, ni se agrava con el tiempo, incluso disminuye con la edad avanzada; pero sí puede disfrazar enfermedades más graves cuando no es diagnosticado adecuadamente. Por lo tanto, el acceso a información calificada y la cercanía con un médico son fundamentales.
Es un trastorno en el que el tratamiento es sintomático y que sólo se controla modificando y cuidando los patrones alimenticios y con una actuación adecuada en las situaciones de tensión.
Como las molestias son fácilmente aliviadas con medicamentos, muchos pacientes abandonan el tratamiento antes de terminarlo y retoman antiguos hábitos alimenticios, por lo que los síntomas reaparecen al poco tiempo o después de alguna dificultad emocional. Algunas personas comienzan a medicarse sin el consejo de un especialista, y aunque se logre una mejoría temporal, es posible entrar en un círculo vicioso que afecta a la calidad de vida de quienes lo padecen.
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